 |



La fundación del Cusco
El establecimiento de los incas en el sector central de la parte alta del valle del Cusco, fue producto de una serie de enfrentamientos con las naciones afincadas allí previamente. Combinando hostilidades y alianzas, llegaron a ocupar un emplazamiento estratégico en el cual Manco Cápac fundó la ciudad anhelada.
La ocupación inca
|
 |

 |
 |



 |
Poco después de la adjudicación simbólica del Cusco mediante la conversión de Áyar Uchu en huanca, Manco Cápac se propuso hacer realidad este acto. Para asegurar la victoria sobre los antiguos pobladores del Cusco, decidió aliarse con el curaca Sutichuaman, señor de los saño. Así, casó a su hijo Roca, luego llamado Sinchi Roca, con Mama Coca, la hija de aquel.
Después de formalizada la alianza, los coaligados invadieron el territorio de los hualla y, en la campiña de Huaynapata, se enfrentaron a ellos y a su jefe, Apo Calla o Apo Cagua. Durante la contienda, Mama Huaco, una de las cuatro hermanas Áyar, atacó a un hualla con una boleadora, lo abrió en dos, le extrajo los bofes y los hinchó a soplidos. Ante esta espantosa escena, los hualla huyeron despavoridos para refugiarse primero en Vico, en el cercano valle de Pisac, y luego en Gualla, a 20 leguas de distancia hacia Paucartambo, donde, según Juan de Betanzos, en ese tiempo se beneficiaba coca.
Poco después los incas hicieron fugar, prácticamente sin mayor esfuerzo, a los poque y a los lare. Luis Valcárcel presume que estos dos pueblos, al igual que los hualla, fueron de origen arawak y llegaron al Cusco desde las selvas de Paucartambo y Yanatili. En palabras de fray Martín de Morúa, "eran gente baja y pobre", que, al ser atacados por los incas, se acobardaron, "desampararon sus casas y se fueron huyendo". Los poque y los lare vivían, como ya hemos mencionado, al noreste de los hualla, a lo largo del ulterior camino al Antisuyo. Cuando fueron expulsados por los incas, los primeros se ubicaron en las cabeceras del río Paucartambo, y los segundos en el valle de Lares, en la actual provincia de Calca. Entonces Manco Cápac y sus compañeros se detuvieron temporalmente en las tierras abandonadas y ocuparon posiblemente el poblado de Pachatusan, antigua sede hualla, estratégicamente situado pues controlaba el acceso al camino a Paucartambo y también a la zona alta del valle, donde habitaban los sahuasira, los alcaviza, los copalimayta y los humanamean. Desde Pachatusan, a más de 6 km de su anterior asentamiento en el monte Huanacauri, los incas continuaron apropiándose de las tierras de sus vecinos, interfiriendo en el riego de sus campos y cometiendo atropellos contra ellos.
En vista de todos estos peligros, los sahuasira se unieron con los copalimayta, y quizá también con los alcaviza, y dieron batalla a los incas hasta que los obligaron a retroceder hasta la campiña de Huaynapata. Pero, posiblemente con la colaboración de los saño, comandados por su consuegro, Sutichuaman, Manco Cápac recuperó rápidamente sus fuerzas y le inflingió una derrota definitiva al sinchi copalimayta, cabeza de los tres aliados en esta lucha, quien se vio obligado a exiliarse en tierras altas. Según Miguel Cabello de Balboa, este sinchi, al despedirse, les dijo a sus aliados "Adiós, cuando en adelante apercibáis la cumbre de las montañas cubiertas de nieve, podréis decir allí está desterrado el infortunado Copalimayta". Así, los sahuasira fueron forzados a retirarse a Ayavilla, sobre el camino al Collao y cerca del monte Huanacauri, donde se hallaban las tumbas de sus antepasados, y los alcaviza a aceptar la presencia ingrata de los incas en las vecindades de Acamama. Por su parte, los pacíficos antasaya toleraron que sus tierras, vecinas al río Tullumayo, fueran tomadas y los humanamean fueron erradicados.
Manco Cápac y sus ayllus ocuparon entonces los terrenos que los cronistas llaman Chumbicancha -la antigua sede de los sahuasira- y probablemente también el futuro vecino barrio de Quinticancha.

subir
|