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El origen de los incas
Los hermanos Ayar
Este mito, además de ser anterior al de Manco Cápac y Mama Ocllo, es, según los especialistas, más confiable por acercarse más al pensamiento andino. Sostiene que los hermanos Áyar fueron ocho -cuatro parejas- y que surgieron de una de las tres cavernas del cerro Tamputoco, situado inmediatamente al sur de Pacaritambo, cerca de |
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la actual ciudad de Paruro. La caverna de la que salieron los Áyar era la Capactoco, que se hallaba entre las otras dos -Marastoco y Sutictoco-, de las que salieron los pueblos mara y tampu, respectivamente.
Las parejas que constituyeron los ocho hermanos Áyar fueron las siguientes:
- Áyar Manco y Mama Ocllo.
- Áyar Auca y Mama Huaco.
- Áyar Cachi y Mama Ipacura.
- Áyar Uchu y Mama Rahua.
Los Áyar, comandados por Áyar Manco y acompañados por diez ayllus -cinco hanan y cinco hurin-, partieron hacia el norte en busca de una tierra que fuera adecuada para cultivar y habitar, la cual sería identificada por ellos al hundirse en su suelo una barreta de oro. Pero, a poco de haber emprendido el camino, decidieron desprenderse de Áyar Cachi, motivados por la fortaleza y peligrosidad que había demostrado. Entonces, con engaños, lo encerraron para siempre en la caverna Capactoco.
Después de un largo peregrinaje, que duró alrededor de 20 años y en el que acamparon en varios lugares, los hermanos Áyar arribaron al monte Huanacaure, en las proximidades y al sureste de la actual ciudad del Cusco. Los Áyar, dado lo apropiado del paraje, acordaron establecerse provisionalmente en él, y, para sacralizarlo y ligarlo permanente e indisolublemente a los incas, acordaron que Áyar Uchu se convirtiera en huaca. Así, este hermano se transformó en una huaca de piedra, que tomó el nombre de Huanacaure y se constituyó en el objeto central del culto allí prestado.
Los incas se dedicaron entonces a recorrer los alrededores en busca de la tierra feraz que constituía la finalidad de su peregrinación. En esta búsqueda exploraron terrenos cercanos a Colcabamba y llegaron hasta la campiña de Huaynapata, cerca del curacazgo de los saño y también del de los hualla. Este último, como hemos mencionado anteriormente, tenía por jefe a Apo Quiano y por sede el poblado de Pachatusan. En Huaynapata la barreta de oro arrojada por Áyar Manco -según algunos por Mama Huaco- se hundió plenamente, lo cual demostró la calidad cultivable de su suelo y provocó la decisión de los incas de apropiarse del lugar.
Poco después, mientras contemplaba desde la cima del monte Huanacaure el conjunto de Acamama, Áyar Manco, a quien el espíritu de Áyar Uchu le había comunicado que su padre, el Sol, había dispuesto tomara el nombre de Manco Cápac, le indicó a Áyar Auca, que gozaba de la facultad de volar, se trasladara donde actualmente se encuentra el Coricancha y se instalara en él. Cuando así lo hizo este último hermano, también se convirtió en piedra y tomó simbólicamente el lugar, lo que estimuló a Manco Cápac a emprender las acciones bélicas definitivas para apoderarse materialmente del Cusco.

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