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El origen de los incas
La versión histórica
Según algunos historiadores contemporáneos, entre ellos Waldemar Espinoza Soriano, Manco Cápac fue hijo de Apo Tambo, jefe hurin y sumo sacerdote de Taipicala, sede del pueblo del mismo nombre y capital del Estado puquina que ahora llamamos Tiahuanaco, el cual fue destruido por los aymara a fines del siglo XII. Los habitantes
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de Taipicala, así como sus gobernantes, incluido el jefe hanan y cabeza político-militar, habían sido prácticamente exterminados. Sin embargo, Apo Tambo había logrado huir acompañado por varios ayllus, entre ellos cinco de linaje hanan y cinco de linaje hurin.
Esta fuga resultó en una larga travesía plena de peligros. Luego de una corta estancia en la isla del Sol del lago Titicaca, en la que fueron acosados por los aymara, Apo Tambo y sus huestes tuvieron que pasar a Puno, donde, a raíz de ser hostilizados por los lupaca, continuaron viaje hacia el noroeste. Así, los taipicala llegaron a Pacaritambo, encontraron facilidades y allí se establecieron durante un largo tiempo. Se organizaron social y militarmente, construyeron poblados, basaron creencias religiosas, determinaron pacarinas, fabularon mitos respecto a su origen y a sus vínculos con los dioses y nació Áyar Manco, quien después tomó el nombre de Manco Cápac. La sede del señorío debió de ser Maucallacta, la vieja ciudad. Posteriormente, acuciados por las necesidades causadas por el crecimiento poblacional y la escasa producción agrícola, decidieron continuar por el noroeste en busca de tierras más fértiles y un mejor destino.
El señor absoluto de los diez ayllus -cinco hanan y cinco hurin- que emprendieron la gesta migratoria fue Áyar Manco, el cápac hurin, la autoridad máxima en asuntos religiosos, sociales, políticos, militares y económicos de la comunidad incaica. Bajo su mando, las cerca de 500 personas que integraban estos ayllus pasaron dificultosa y fugazmente entre los poblados por los que transitaron y se asentaron prolongadamente en aquellos parajes en los que les fue posible y conveniente hacerlo.
Así, en alrededor de 20 años, recorrieron los escasos 32 km que separan Pacaritambo del Cusco. En el intervalo se detuvieron en Huaynacancha, Tampuquiro, Pallata, Huaysquir, Quirirmanta y finalmente en Huanacaure, desde cuyas alturas contemplaron las hermosas y fértiles tierras de la zona alta del valle. Allí Manco Cápac y sus seguidores -unas 464 personas*- se prepararon para la conquista de los territorios de los sahuasira, los antasaya y los alcaviza, en buena cuenta de Acamama, el Cusco primigenio.
* Como consecuencia de un crecimiento demográfico anual del 0,75%, durante los cerca de 20 años que duró el viaje entre Pacaritambo y el Cusco, los alrededor de 400 integrantes del grupo inicial pasaron a ser aproximadamente 464, de los cuales, como era norma de la organización militar de esos tiempos, el 20%, o sea casi 100, conformaron el escuadrón de combatientes.

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