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Gobierno de Lloque Yupanqui
El gobierno de Lloque Yupanqui, para Sarmiento de Gamboa, fue menos activo que el de Sinchi Roca, ya que comenta: "No salió del asiento del Cusco por guerra, ni hizo cosa señalada, más de vivir como su padre". Al parecer, el cronista estaba en lo cierto, pues los quipucamayoc convocados por Cristóbal Vaca de Castro para "informar" sobre la historia de los incas declararon
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respecto al desarrollo del Cusco durante el período del tercer inca: "Este no aumentó porque en su tiempo tuvo muchas rebeliones de los que había heredado, e tuvo el señorío a punto de perder".
A pesar de estos juicios críticos, otros cronistas, como fray Bernabé Cobo y Juan de Santa Cruz Pachacuti, le atribuyen las siguientes obras a Lloque Yupanqui:

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El embellecimiento del Intihuasi y la construcción del Acllahuasi.
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La creación del catu o mercado público.
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El destierro de los antasaya al suburbio de Cayaocahe, ubicado en la intersección de los caminos interregionales con el cauce del Chunchulmayo.
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Es evidente que a la llegada de cada nuevo gobernante se erigían obras importantes en Incallacta, pues, como ya hemos dicho, lo menos que se podía hacer era levantar los edificios que alojaran a la propia familia del inca, a su guardia curacal y a sus servidores, así como los que se destinaran al culto y a la milicia. Por eso, no nos extraña que Lloque Yupanqui embelleciera el Intihuasi y lo dotara del Acllahuasi adecuado. La denominación de la actual calle que corta longitudinalmente la parte alta del promontorio triangular, donde se ubicaron los barrios de Inticancha, Sairicancha y Yarambuycancha, y, dentro del primero, el Intihuasi y el Acllahuasi, es Ahuacpinta, que significa, según Luis E. Valcárcel, de los "tejedores encargados de proveer de qumpi y awasqa a la corte del Cuzco". Como sabemos, los acllahuasi eran verdaderos centros de trabajo u obrajes donde las acllas elaboraban, entre otras cosas, finos tejidos.
Respecto al catu o mercado público, Lloque Yupanqui probablemente oficializó y regularizó su funcionamiento, pues, dada la manera de intercambio de los incas, basada en el trueque de productos, su presencia fue imprescindible desde la fundación misma del poblado. Aclaremos que la función original de este mercado fue atender las necesidades de los sahuasira, los antasaya y los alcaviza, quienes contaban con dos centros destinados al intercambio interregional. El de los sahuasira estuvo situado en un principio en el ángulo agudo formado por la unión de los ríos Saphy y Tullumayo, es decir en el barrio de Quinticancha, y, luego de los cambios introducidos por Manco Cápac, en el cruce del nuevo trazo del camino noreste-suroeste y el Saphy. El de los antasaya y los alcaviza fue asentado sobre este último río después de que Manco Cápac desvió hacia el suroeste el tramo del camino sureste-noroeste ya mencionado.
El destierro de los antasaya desde su situación entre el cerro Colcampata y el río Tullumayo hasta Cayaocache tuvo repercusiones sociales, políticas y económicas. Permitió la expansión incaica hacia el noroeste y la adquisición de grandes extensiones de tierra que, desde luego, requerían servicios, comunicaciones y seguridad. Tal situación indujo a Lloque Yupanqui a disponer la creación de un sistema vial que permitiera la segura y eficaz administración de sus acrecentados dominios. Para ello relacionó, por el norte del sector central, la banda oriental con la occidental mediante una vía que unió los dos caminos regionales y encerró dentro de un gran circuito casi todas las tierras incaicas. Esta vía partió, del camino del noreste, en el punto en que la actual Totora Paccha se une con Lucrepata, ascendió hasta Tres Cruces, descendió hasta encontrarse con la prolongación de Siete Borreguitos, bordeó el cerro Colcampata, alcanzó la intersección con Giesecke, cruzó el río Saphy, subió a la cima del cerro Carmenca y, continuando por Urcos Callan y Tica Tica, llegó, al camino del noroeste, en el sitio de Arco Punco.

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