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La nueva ciudad
Producto de las lúcidas consideraciones tomadas en cuenta por Pachacutec, surgió una nueva cuidad, cuya estructura estaba claramente definida y jerarquizada.
El nuevo Cusco fue el modelo a partir del cual se construiría todo el extenso imperio.
La forma
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La impronta del Cusco incaico recordaba la de una gigantesca ameba, cuyo cuerpo se asentaba sobre el cruce de los cuatro caminos imperiales, sus seudópodos se tendían a lo largo de ellos y sus elongaciones menores se proyectaban hacia el exterior para seguir el curso de los caminos secundarios. Esta forma ocupaba prácticamente toda la parte baja del hemiciclo geográfico en el que se ubicaba, se derramaba valle abajo, trepaba las laderas de los cerros y las ocupándolas en las zonas practicables, y alcazaba la meseta oriental para cubrirla en una gran porción. Alrededor de ella, a la manera de un sistema planetario, se organizaban en órbitas decenas de poblados intercomunicados por una red de caminos, cuyos rayos y anillos aseguraban una segura y rápida relación. La nueva ciudad cubría un área de aproximadamente 50 km de radio y estaba constituida por una zona urbana, una zona suburbana y una extensa zona rural.
La zona urbana -el cuerpo de la ameba- estaba conformada por los siguientes sectores:
- El sector central, origen de la nueva ciudad, que estaba a su vez conformado por el núcleo básico y el área de expansión urbana de este.
- El sector de aislamiento, que rodeaba el sector central a manera de cinturón verde y le aseguraba a este su sacralidad.
- El sector periférico, que albergaba los barrios poblados por las diferentes naciones integrantes del imperio.
De estos tres sectores, únicamente estaban habitados el núcleo básico y el sector periférico.
La zona suburbana -los seudópodos de la ameba- se desplegaba alrededor de la urbana y englobaba una serie de poblados de distinta magnitud e importancia que se disponían entre tierras cultivadas a lo largo de los cuatro caminos imperiales en anillos concéntricos distanciados aproximadamente 10 km el uno del otro.
La zona rural -las elongaciones menores de la ameba- llegaba hasta los límites del "hinterland" o zona de influencia de la capital imperial y estaba formada por villas, tambos y centros productivos, administrativos y religiosos que se extendían hasta partes de los cauces de los ríos Apurímac, Vilcanota-Urubamba y Paucartambo.

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