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El período de Túpac Inca Yupanqui a Huayna Cápac
Muy poco es lo que los cronistas dan a conocer sobre la evolución urbana del Cusco después de su refundación por Pachacútec. Incluso Juan de Betanzos y Pedro Sarmiento de Gamboa, quienes tan extensamente se ocupan de ese inca, casi no hacen referencia a las obras urbanísticas que, con toda seguridad, realizaron en la ciudad
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gobernantes posteriores tan emprendedores y poderosos como Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac.
Como ya hemos comentado en el caso de otros incas, parece que tal fue el encandilamiento de los cronistas por los triunfos militares de ambos gobernantes, que esto no les permitió dedicarse a escribir sobre ellos como urbanistas y planificadores físicos. No obstante, encontramos, en varios autores, descripciones de templos, palacios y edificios públicos levantados en las ciudades situadas dentro de los territorios conquistados, y, en todos, la construcción de los caminos, los puentes, las fortalezas, los tambos, etcétera, que contribuyeron al éxito de las expediciones bélicas de estos dos incas. Pero, reiteramos, no hallamos en las crónicas casi nada que informe sobre la evolución urbana del Cusco durante los gobiernos de Túpac Yupanqui y Huayna Cápac.
Es posible que los escritores de la época fueran influidos por el hecho de haberse confrontado con las personalidades y acciones de estos tan cercanos personajes o que fueran presionados por la actitud política ante los incas sostenida por el virrey Francisco de Toledo y sus seguidores, y que, por ello, optaran por destacar todo lo que, en alguna forma, resaltara la imposición de este poderoso pueblo sobre los otros.
Por las descripciones de los cronistas pretoledanos y especialmente por las de las llamadas "crónicas soldadescas", podemos enterarnos de la admiración que en las huestes españolas causó el paisaje urbano del Cusco imperial, la magnificencia de su arquitectura y la eficacia de sus servicios. Pedro Sancho de la Hoz, quien acompañó a Francisco Pizarro en su ingreso al Cusco en 1533, fue, según José Antonio del Busto, el autor de la primera descripción escrita de la ciudad. En ella cuenta que "la ciudad del Cuzco[,] por ser la principal de todas donde tenían su residencia los señores [incas], es tan grande y hermosa, que sería digna de verse aun en España, y toda llena de palacios de señores, porque en ella no vive gente pobre". Luego, al referirse a las colosales piedras de Sacsayhuamán, añade que "los españoles que la ven, dicen que ni el puente de Segovia, ni otro de los edificios que hicieron Hércules ni los romanos, no son cosa digna de verse como esto". En forma igualmente elogiosa se expresan de la urbe Pedro Martín Moguer, Juan de Zárate y Pedro Martín Bueno, los primeros españoles que la visitaron en 1533 para acelerar el pago del rescate de Atahualpa, preso en Cajamarca por Pizarro.

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