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La gestión de Pachacutec



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La nueva ciudad




El apogeo del Cusco
Imperial



El período de Tupac Inca
Yupanqui a Huayna Capac



Los restos incaicos






Es cierto, pues, que en esos años la capital imperial estaba en su apogeo y que ello se debió a los muchos y valiosos aportes que Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac hicieron a la extraordinaria obra de Pachacútec.

Lo realizado por Huáscar no debió de ser mucho por el corto tiempo que reinó y por las circunstancias  en   las   que    lo    hizo.    Como




sabemos, este último inca gobernó apenas cinco años, pues asumió el poder en 1527 y fue asesinado por orden de su hermano Atahualpa en 1532. Durante su período Huáscar tuvo que hacer frente a dificultades internas -religiosas, políticas y económicas- y a una infausta guerra fraticida, situación que le impidió levantar obras en el Cusco, al extremo que, al parecer, ni siquiera llegó a construir su propio palacio a pesar de disponer de terreno para ello en el área de expansión prevista por Pachacútec. Las residencias que erróneamente se le adjudican estuvieron destinadas a otros incas, como el palacio de Amarucancha, que perteneció a Huayna Cápac.

En cuanto a Atahualpa, éste hacía muchos años que no visitaba su ciudad natal. Además, cuando finalmente se propuso dirigirse a ella en plan de conquista, fue capturado por Francisco Pizarro en Cajamarca en 1532 y arteramente ejecutado el 26 de julio de 1533.

El aporte de los dos grandes incas sucesores de Pachacútec al desarrollo integral del Cusco debió de ser importante, pues la ciudad recreada por este alrededor de 1458, si bien fue dotada de una extraordinaria estructura, no era todavía muy extensa ni en área ni en población.

En cambio, 75 años después, la urbe que por su amplitud y belleza deslumbró a los conquistadores estaba densamente habitada y ocupaba una gran extensión. El ya citado Sancho de la Hoz, al contemplar el poblado desde lo alto de Sacsayhuamán, manifiesta: "Desde esta fortaleza se ven en torno de la ciudad muchas casas a un cuarto de legua y una legua y en el valle que está en medio rodeadas de cerros hay más de cien mil casas". Y, refiriéndose a la parte propiamente urbana de la ciudad, Pedro Cieza de León y Antonio Vásquez de Espinosa acotan sucesivamente que "cerca de ella, a una parte y a otra son muchos los edificios que hay, de aposentos y depósitos", y que "estos doce barrios [son] como arrabales de la ciudad en que [tienen] hechas sus casas los curacas de todas las provincias".

La población estimada del Cusco descrito llegaba a las 154 000 personas, distribuidas en:

- En el núcleo básico del sector central: 16 000 habitantes.
- En el sector periférico: 65 000 habitantes.
- En la zona suburbana: 73 200 habitantes.

Los edificios, los barrios urbanos y suburbanos, y las obras de ingeniería que mandaron construir tanto Túpac Yupanqui como Huayna Cápac deben de haber sido muchos. Entre ellos cabe que atribuyamos, al primero de estos dos incas, la fortaleza de Sacsayhuamán, las cárceles de Sangacancha, Táucar y Vimbilla, y el barrio de Pucamarca, y, al segundo, los palacios de Amarucancha y de Casana, y los lugares de recreo de Chinchero, de Yucay y de Ollantaytambo.


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