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El período de Sinchi Roca a Cápac Yupanqui
Los gobiernos de los cuatro sucesores de Manco Cápac fueron altamente inestables y dejaron inquietudes y necesidades insatisfechas. Tal como lo reconoce la mayoría de los cronistas, durante los períodos de estos cuatro incas hurin, tampoco fueron muchas las mejoras que se produjeron en la estructura urbana del Cusco. El curacazgo, además de intentar incrementar su
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producción agrícola y su actividad comercial, tuvo que hacer frente a la permanencia de los antasaya y los alcaviza en el sector central y a los pueblos que le eran adversos en los alrededores.
La vecindad con los antasaya empezó a tornarse incómoda, pues, a pesar de ser pacífica, impedía la expansión incaica hacia Colcampata, ocupaba tierras de cultivo y obstaculizaba el uso de las aguas de regadío que descendían de las alturas.
La presencia de los alcaviza, por su parte, era peligrosa, no sólo porque desde siempre había sido hostil, sino también porque la sede de este pueblo, Acamama, era próxima a la de los incas, Incallacta. El espacio no muy grande que separaba ambos centros era de uso común y en él se llevaban a cabo actividades cotidianas, como el aprovisionamiento de agua potable, el comercio y la recreación. Estas actividades producían frecuentemente incidentes, muchos de los cuales derivaron en cruentos enfrentamientos, como cuando un grupo de jóvenes alcaviza rompió accidentalmente el cántaro de una mujer incaica, o como cuando, por la brusquedad de los juegos infantiles de Mayta Cápac -el "Hércules" andino-, un niño alcaviza resultó lesionado.
Hurgando en crónicas, informaciones y otros documentos, analizando investigaciones arqueológicas, estudiando textos modernos y contemporáneos, atando cabos sueltos, corrigiendo infundadas suposiciones, y apoyándonos en interpretaciones que posibilitan los aportes de la arquitectura, el urbanismo y la planificación física, nos permitimos referirnos a la obra cívica realizada por estos cuatro curacas en los siguientes términos:

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